viernes, 7 de diciembre de 2018

Conclusión

Antes y después

Antes la barrera entre evaluar y calificar era difusa. Se sabía la diferencia pero en la práctica sus límites eran difusos.
Como ya he explicado en otras ocasiones, el impartir informática en ciclos hace necesario (casi de forma imperiosa, de la que pocos profesores escapan) que las clases sean prácticas. Esto hace que de una forma u otra la metodología de evaluación propuesta en el curso de estrategias de evaluación case muy bien.
Algunas actividades ya se aplicaban en cierta forma, pero o bien eran pasadas por alto en cuanto a su valor en la evaluación y la utilidad de esta para hacer partícipe al alumno así como consciente y dueño de su propio progreso.
Por ello ahora es posible dar mayor importancia a este tipo de actividades y especificar correctamente la evaluación concreta de cada una y general de cada módulo, dejando de ser meras actividades útiles.
Por otro lado hay más actividades propuestas que son realmente útiles y no suelen ser utilizadas en clase como es la mayor implicación de los alumnos. Exceptuando el proyecto final que realizan donde ellos escogen lo que quieren hacer, lo diseñan y lo implementan, las prácticas eran enunciadas siempre por el profesor, pero con esto se añade un gran aliciente para los alumnos, ganando el interés de muchos de ellos.

Evaluar

La forma de ver la evaluación ahora ha cambiado. Los criterios de evaluación de las programaciones ganan valor más allá de una lista de contenidos y objetivos que el alumno ha de alcanzar. Son una herramienta, entre otras cosas, para crear tareas integradas.
Por otro lado es dar vida a la evaluación como una forma de involucrar al alumno. Al darle una mayor información sobre la evaluación, herramientas para autoevaluarse y ver su progreso entre otras cosas, se consigue que se implique más y sea consciente del proceso. Por lo general los alumnos veían lo objetivo de una calificación final (rara vez ha ido más allá de un error puntual del profesor). Pero ahora pueden ver su progreso y tomar las riendas del mismo.
Con un poco de esfuerzo, este cambio metodológico va más allá de las palabras y puede tomar consistencia para ponerse en práctica. Esto redundará en una mejora para los alumnos y para el profesor una vez amortizado el esfuerzo de su primera aplicación.

La tarea integrada

La tarea que he realizado a grandes rasgos sigue el curso que seguía una práctica de base de datos común. Pero se ha actualizado y se ha dado mayor importancia a ciertos elementos:
  • Ahora la ganan importancia las exposiciones y defensas de los diseños, dado que mediante coevaluación aportan un mayor valor formativo y dan mayor poder al alumno para ver su propio avance, tanto del que defiende como del que evalúa a su compañero.
  • Algunas tareas se limitaban a meras correcciones pero ahora también toman un valor propio.
  • Cambia la forma de evaluar otras actividades que antes no tenían unas herramientas muy definidas. Se incluyen rúbricas, se estandarizan registros de observación, se pasa de la simple documentación a un portafolio.
En todo esto el profesor tiene bien definida su función, aclarando aún más el valor de guía, y definiendo con mayor concreción muchos más momentos en los que evalúa u ofrece el marco para otros tipos de evaluación.

Experiencia

Si bien hay que relacionarla con las siguientes tareas integradas, la aplicación de la tarea a las clases ha sido buena. Si bien por el tiempo no se ha podido aplicar por completo, si ha tenido un efecto de involucrar a muchos de los alumnos, si bien es cierto que no a todos. Para ellos elegir el tema y diseñarlo les ha dado un mayor ánimo y de hecho algunos han trabajado mucho en ello, probablemente más de lo que yo esperaba. Por otro lado, es cierto que no ha afectado a todos, y habrá que reflexionar en el futuro sobre ello.

Tarea integrada

Aquí puede verse la tarea integrada.

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